Todos hemos oído hablar de los crímenes de la secta satánica de Manson y de la cruel y terrible colaboración que prestó en ellos Susan Atkins (nombrada por Manson com "sexy sadie"). Según iba leyendo la terrible historia de crímenes y violencia de estos degenerados, tenía una extraña sensación de deya vú, como si me sonase todo demasiado. No es que a este caso se le haya dado mucha publicidad los últimos años. De hecho yo la única referencia que he tenido ha sido tras la detención de Roman Polanski el año pasado, cuando la prensa rememoró el triste final de su mujer embarazada a manos de estos criminales. Y también tras la muerte por un tumor cerebral de Atkins. Pero lo curioso es que había muchos nombres como Manson, Sexy Sadie, el valle de la muerte que resonaban en mi cabeza como una musiquilla que hubiese escuchado antes. Y leyendo un artículo en Internet sobre los orígenes de Manson y Atkins, descubro que hay músicos actuales que han utilizado a esta secta y sus correrías para inspirarse al escribir canciones o para diseñar su imagen pública. Es el caso de Marilyn Manson o de los Ramones.
Si uno lee la biografía de estos asesinos está plagada de casos de desarraigo y familias desestructuradas y fanatismo religioso en el caso de Atkins. Infancias de abandonos y abusos y adolescencias marcadas por los crímenes, reformatorios y abuso de drogas. De hecho la droga mas mencionada es el LSD que merece un capítulo a parte en nuestro blog. Pero lo que a mi me ha interesado es averiguar el porqué del atractivo de estas conductas antisociales. La causa de que resulten modelos de rebelión para grupos de música y cantantes como Marilyn Manson (que toma su segundo nombre del lider de la secta) o los Ramones, caracterizados por la transgresión de sus letras.
Si nos adentramos en la biografía de Marilyn Manson, Brian Hugh Warner, descubrimos que su padre era católico y su madre sufría de ataques de paranoia y era de religión episcopaliana. El credo de este cantante es el siguiente:
“Cuando todo el mundo quiere destruirte, todos los días son tu último día y cada actuación puede ser la última. El Anticristo no soy sólo yo. Es un estado mental colectivo del que Estados Unidos necesita que le despierten. Ese es el propósito de esta gira, quizás de mi vida: hacer que los estadounidenses se den cuenta que no tienen que creer en algo sólo porque se lo han estado inculcando toda la vida. No se puede oír a alguien que nunca tuvo sexo o tomó drogas, diciéndote que están mal. Sólo a través de la experiencia cada uno puede determinar su moralidad. Ser humano no es tener que estar buscando constantemente perdón por serlo, sino llevar, como individuo, una existencia libre de culpa. Es lo que siempre ha temido la Iglesia, si olvidas la idea de Dios y crees en ti mismo, el mundo se acaba para los que no creen en el Señor como salvador personal de cada individuo”.
Llama la atención que haya una preocupación por extirpar determinados comportamientos o creencias aprendidas en la infancia, lo que Freud llamaría matar al padre, para empezar de cero sin una mochila llena de culpas con la que no quiere cargar. La religión conduce a mi entender, a este artista al lado opuesto de la balanza. Banaliza el mal porque la excesiva búsqueda del bien puede resultar perversa.

