
Eduardo Punset, en su libro "El viaje a la felicidad", hablaba de un estudio etológico que se había realizado con gorilas, si no recuerdo mal. Había un determinado gorila en la manada que cuando estaba triste, cuando le caía un coco en la cabeza y se hacía daño o cuando simplemente tenía un mal día, golpeaba a los demás gorilas, les atacaba para superar su frustración o su dolor. Y eso le aliviaba. Punset lo llamaba gorila improductivo porque no aportaba nada bueno, positivo, al resto de la manada. Pues bien, existen seres humanos que tienen este comportamiento. Yo trabajo en un laboratorio y tengo un compañero/a a la que llamaré cariñosamente "Piolín" que padece este trastorno. Es un martirio trabajar con alguien permanentemente alerta, dispuesta a fastidiarte el día. Tiene un problema personal bastante grave y no sé si eso disculpa su actitud o no. Punset dice que hay que sacarlo del grupo. Con los seres humanos es más complicado y aunque intentemos aislarnos de este tipo de personas la empatía hace que te apiades de gente de la únicamente debería huir.
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