Bienvenidos a Deskicia2-saludmental

Voy a comenzar este blog citando a tres grandes pensadores de la humanidad que dan sentido a las reflexiones que vamos a realizar María y yo en este cajón desastre llamado "Deskicia2". La primera cita es de Eduardo Punset. Acaba de publicar el libro "El viaje al poder de la mente" y en las primeras páginas he descubierto una sentencia que me ha dejado pensativa, dice Punset que la felicidad es la ausencia de miedo. Eso me lleva a otra reflexión de su primer libro de esta trilogía "El viaje a la felicidad" en el que decía que estamos en este mundo para ser felices no para dar sentido a nuestra existencia. Estos dos pensamientos pueden parecer un obviedad pero en nuestra vida diaria los llamados pensamientos parásitos, del tipo - que hago yo en este mundo, hay vida detrás de la muerte, etc., pueden alejarnos a pasos agigantados de la felicidad y sumirnos en el peor de los miedos que es la depresión. El segundo pensador es mi abuelo, muerto hace casi treinta años que solía repetir esta frase una y otra vez: No hay tonto bueno. Frase que vi refeljada hace poco en las declaraciones de una premio nobel entrevistada en la radio en la que afirmaba que la máxima expresión de la inteligencia era la bondad. Pues bien, me propongo recordar a los grandes psicópatas de la humanidad y ver si existe relación con su nivel de formación, los valores recibidos durante la infancia y cosas por el estilo. La tercera reflexión es de Alsina, el otro día en la radio se despedía en su programa diciendo - Sean felices, pero no se obsesionen. Vamos a ello.

domingo, 30 de agosto de 2020

NOEVI en adolescentes

Negativo Objetivable de Experiencia Real. Es una técnica que consiste en almacenar, procesar y seleccionar miles de horas de conversación con el fin de resucirtar la verdad a partir de lo que pensaron otros. Dicho así no sé si queda muy claro, lo he leído en el libro "España" de Manuel Vilas, que lo explica al detalle y que os aconsejo que leáis. Yo experimenté el NOEVi en mism propias carnes a la tierna edad de los 12 años. El muro de Berlín estaba a punto de caer, en unos meses la perestroica sería un vestigio de la historia Rusa y yo no era nadie quizá ante el apabullante momento histórico que me tocaba vivir pero era la protagonista de mi propia historia. Una historia de terror que tuvo lugar en el colegio Nustra Señora del Loreto, que está situado en la calle O'Donell de Madrid. Un colegio de monjas solo para niñas, que por aquel entonces que sumía nuestros cuerpos y espírutos en constantes contradicciones. La propaganda se mezclaba con el conocimiento a partes iguales y era muy difícil distinguir lo real de lo menos real. La opinión de la conciencia. Yo era una niña diferente, desde siempre. Con una memoria magnífica, era una lectora incansable desde muy pequeña. A los 11 años me operaron de un tumor cerebral y mi percepción del mundo cambió en dos sentidos. Primero sabía que tenía que aprovechar el tiempo al máximo porque en cualquier momento esto se acaba, así que me dio por leer y escribir a partes iguales. Segundo, estamos solos. En ese último instante en el que parece que todo va a terminar estamos terríblemente solos. Así que asumí la soledad como algo propio, natural, no me molestaba ni me agobiaba porque era intrínseco al ser humano. Hasta ese momento en el colegio había sido una niña muy popular. lista, bastante payasa, tenía montones de amigas. Pero mi cambio fue radical y mis relaciones con las demás niñas se resintieron. En un par de años muchas de ellas comenzaron la pubertad. La mía retrasada por los efectos endocrinos de la operación. Siempre estaba a medio cambiono intentando entenderlas y que me entendieran. El NOEVI formaba parte de un completo test psicológico que nos hicieron en 8º de EGB. Las monjas eran muy aficionadas a pasar estos test a las alumnas e ir descartando a aquellas que no tenían un cociente itelectual adecuado para el centro o que eran problemáticas. El test finalizaba con un exhaustivo cuestionario sobre nuestras compañeras en el que teníamos que calificarlas y explicar nuestra relación con las otras. Y tenía la perversa pregunta final de qué era lo que tú creías que la otra persona pensaba de ti. Yo por aquella época ya me sentía bastante aislada en el colegio. No necesitaba del test para saber que estaba sola, pero el resultado fue devastador. La

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