Bienvenidos a Deskicia2-saludmental

Voy a comenzar este blog citando a tres grandes pensadores de la humanidad que dan sentido a las reflexiones que vamos a realizar María y yo en este cajón desastre llamado "Deskicia2". La primera cita es de Eduardo Punset. Acaba de publicar el libro "El viaje al poder de la mente" y en las primeras páginas he descubierto una sentencia que me ha dejado pensativa, dice Punset que la felicidad es la ausencia de miedo. Eso me lleva a otra reflexión de su primer libro de esta trilogía "El viaje a la felicidad" en el que decía que estamos en este mundo para ser felices no para dar sentido a nuestra existencia. Estos dos pensamientos pueden parecer un obviedad pero en nuestra vida diaria los llamados pensamientos parásitos, del tipo - que hago yo en este mundo, hay vida detrás de la muerte, etc., pueden alejarnos a pasos agigantados de la felicidad y sumirnos en el peor de los miedos que es la depresión. El segundo pensador es mi abuelo, muerto hace casi treinta años que solía repetir esta frase una y otra vez: No hay tonto bueno. Frase que vi refeljada hace poco en las declaraciones de una premio nobel entrevistada en la radio en la que afirmaba que la máxima expresión de la inteligencia era la bondad. Pues bien, me propongo recordar a los grandes psicópatas de la humanidad y ver si existe relación con su nivel de formación, los valores recibidos durante la infancia y cosas por el estilo. La tercera reflexión es de Alsina, el otro día en la radio se despedía en su programa diciendo - Sean felices, pero no se obsesionen. Vamos a ello.

domingo, 11 de abril de 2010

EDUCAR EN LA IGUALDAD


Esta semana "El Pais Semanal" publica un artículo es su sección sobre sicología que titula "Educar sin prejuicios". Recomiendo su lectura sobre todo si se tienen hijos o se está pensando en tenerlos, porque explica de forma muy sencilla las secuelas que el comportamiento paterno puede tener en el hijo una vez se convierte este en adulto.
El psicoterapeuta Carl Gustav Yung decía que si se observan comportamientos en el niño que no nos gustan lo primero que debe hacer el padre o la madre es reflexionar sobre si esa actitud no ha sido copiada de el o ella misma y si así es corregirla. En base a este razonamiento el artículo explica lo complicado que resulta pretender criar niños tolerantes, no machistas, no agresivos, si los mensajes no verbales que recibe como hijo son todo lo contrario. Si el niño tiene una madre sumisa que limpia y se dedica a la crianza de los hijos mientras el padre mantiene únicamente una figura de protección, probablemente imitará estos comportamientos en la etapa adulta a no ser que sepa reconocerlos y corregirlos.
Algunas de mis amigas que ya son madres, da la casualidad de que no han realizado estudios superiores, me planteaban su preocupación porque sus hijos estudiasen y tuviesen mejores oportunidades que ellas en el futuro. Y es curioso como culpabilizaban a sus padres de no haber sido un buen ejemplo para ellas. De no haber visto jamás un libro en su casa o no haber recibido nunca como regalo de cumpleaños una buena novela. No sé si el conocer la importante implicación que los referentes adultos tienen sobre los niños ayudará a cambiar de forma radical nuestra sociedad. Me gustaría creer que si pero lo dudo. Aun así lo primero que hice tras escuchar las quejas de mis amigas madres, fue comprarle el libro de Peter Pan a una de ellas, por si acaso.

Hace poco escuchaba en el programa de Onda Cero “Julia en la Onda”, una entrevista a una escritora que había publicado un libro sobre la crianza de los niños. Era sicóloga si no recuerdo mal y hablaba de la maternidad como si fuese una especie de acto sagrado entre madre e hijo en el que el padre quedaba absolutamente excluido y sólo se acudía a el como protector de la díada y proveedor de alimentos. En fin, creo que posturas como estas deberían estar más que cuestionadas. Sin embargo la periodista Julia Otero no hizo ninguna oposición a los argumentos de la escritora. Creo que se malentiende el feminismo en algunas ocasiones. Las mujeres necesitamos de los hombres sobre todo en tareas como la educación de los hijos aunque estos sean muy pequeños. Y no pasa nada por reconocerlo. Tienen un papel fundamental y además sus diferencias nos enriquecen.

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