En los restaurantes de comida rápida se han aumentado las posibilidades de componer un menu totalmente diseñado para ti, special menue for you my friend. Sin embargo, la amplia gama de posibilidades tiene su lado oscuro: tenemos que elegir si queremos patatas fritas o ensalada, refresco o zumo de naranja, un juguete para un niño o una niña...Las decisiones estresan, y las conversaciones en la cola del McDonald's del barrio se asemejan cada día más a Quién quiere se millonario, pero sin la música estresante en el fondo.
Pero no es qué este es una tendencia que resume la sociedad moderna en general? Las posibilidades de las que gozamos los jovenes nacidos en los 80 y 90 eran mera fantasia para nuestros abuelos. Tenemos todo un menu infinito, como en el restaurante de comida rápida, con diferentes alternativas de qué hacer con el famoso Futuro. Desgraciadamente, también tenemos el mismo momento de estrés que en la hamburguesería.
Según un artículo en el periódico Svenska dagbladet, las diversas posibilidades de elegir en la vida es el malo de la película de la insalud mental entre jóvenes - un problema que ha aumentado drasticamente las últimas décadas. Al parecer, al hombre le cuesta mantenerse a la par que sus progresos técnicos y el nuevo aumentado bienestar del mundo occidental.
Una razón puede ser que la exigencia ha aumentado a medida que lo ha hecho las posibilidades. Hoy en día se aclama más el individualismo y la capacidad de elegir tu propio camino. Esto puede crear estrés, inseguridad y un sentimiento de "no ser lo suficiente bueno", también conocido como "Miss / Mr Perfect Syndrome". Mientras la generación de los abuelos sabían que le tocaba ser agricultor o ama de casa, nuestra generación sabe que también sería (sería) posible hacerse fotomodelo, jugador en el Real Madrid o astronauta. Trata de tomar las decisiones adecuadas, en el tiempo adecuado, en el sitio adecuado. Las posibilidades casi no tiene límites. Eso fascina - y asusta.
Y puede que sea una de las numerosas causas de la insalud mental.
jueves, 1 de abril de 2010
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Es paradógico que la libertad de elegir esclavice al que la posee a tomar una decisión. Creo que esto ocurre porque nos hemos obligado a seguir nuestra línea de actuación y a no cambiarla pase lo que pase. Es decir si pido un woper completo hoy seguramente tenga que hacerlo mañana, si hoy soy del Atleti también lo seré el mes que viene, y así sucesivamente. Cuando lo lógico sería poder cambiar de gustos u opiniones a lo largo del tiempo, no digamos de la vida. Creo que los niños tienen mas facilidad para eso, y muchas veces vemos a los adultos perder la paciencia ante la incertidumbre infantíl porque la decisión debiera ser automática. Tenemos demasiada prisa y demasiadas cosas decididas de antemano.
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