
Esta chica se llamaba Phoebe Prince. Cuando tenía 15 años se mudó a los Estados Unidos desde Irlanda con su madre y sus hermanas, y empezó a estudiar en un nuevo instituto, de una zona rural. En poco tiempo, Phoebe se convirtió en el saco de los golpes para la panda popular “Las Chicas Malas”. Durante tres meses la sometieron a continuo acoso y terror psíquico, hasta que la chica decidió quitarse la vida.
Su madre se había puesto en contacto con empleados en el instituto, suplicando que hicieran algo para cambiar la miserable vida escolar de su hija. Aun así, los profesores parecían no ser conscientes de lo que sucedía en los pasillos – y hasta en sus propias clases. Incluso después de la muerte de la chica, el director del instituto se negó a reconocer el motivo de su suicidio.
Según los reportajes en los medios de comunicación, sin embargo, el acoso que sufría Phoebe Prince no era ni desconocido ni discreto. Aún es más, se trataba de ataques sistemáticos y verbales, conocidos por todo el mundo del colegio –menos por los profesores, obviamente.
El acoso escolar es un problema que existe en todas las partes del mundo. En España el 3 % de los niños españoles sufren diferentes tipos de violencia con regularidad[1]. También en España hemos visto casos donde el acoso ha llevado al suicidio, como en las historias trágicas de los jóvenes Cristina Cuesta y Jokin Ceberio.
Después del suicidio de Phoebe, los jóvenes que la acosaban comparecieron en un juicio donde se concluyó que el acoso era repetitivo y había durado mucho tiempo, pero aún no han llegado a pronunciar una sentencia. En España, los acosadores de Jokin Ceberio fueron los primeros que fueron condenados por acoso escolar.
Después del “caso Jokin”, sucedido en el País Vasco, el gobierno autonómico ha planteado planes de convivencia en los colegios, y se han tomado medidas para que los adultos en las escuelas estén más atentos, mostrando “Tolerancia cero” contra el acoso escolar. Todo para impedir futuros casos como el de Phoebe, Cristina o Jokin, y para que más adultos se atrevan a abrir los ojos a la realidad del patio de escuela.
[1] http://www.guiainfantil.com/educacion/escuela/acosoescolar/index.htm
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